
En Andalucía, octubre huele a aceituna. Es el momento de recoger el fruto de todo un año de trabajo, y es normal que toda la atención esté puesta en la cosecha. Pero muchos agricultores olvidan que lo que hagas en las semanas siguientes a la recolección decide buena parte de la campaña que viene.
El árbol también necesita recuperarse
Producir aceituna supone un enorme gasto de energía y nutrientes para el olivo. Tras un verano largo y seco, con estrés hídrico y altas temperaturas, el árbol llega al otoño agotado. Si no le ayudamos a recuperarse, lo notaremos en primavera: menos brotación, floración irregular y una cosecha más pobre y menos homogénea.
Tres claves para un olivar sano tras la recolección
1. Mira primero el suelo. Un suelo compactado, pobre en materia orgánica o con nutrientes bloqueados no puede alimentar bien al árbol, por mucho abono que le eches. Con las primeras lluvias de otoño, el suelo vuelve a estar activo y es el momento ideal para aplicar enriquecedores y regeneradores de suelo que devuelvan la vida microbiana a la tierra.
2. Nutrición que la planta pueda aprovechar. No se trata de echar más, sino de que la planta absorba mejor lo que ya tiene. Nuestra tecnología Fenorganic, compuesta por 16 algas unicelulares y distintos tipos de bacterias, ayuda a romper los minerales bloqueados y a que el olivo use de forma más eficaz los nutrientes presentes en la hoja y en el suelo.
3. Raíces fuertes antes del invierno. El otoño es una época de intenso crecimiento radicular. Un buen sistema de raíces ahora significa un árbol más resistente al frío, mejor preparado para la brotación de primavera y con mayor capacidad de respuesta en las fases críticas.
Pensar en la próxima campaña desde hoy
Un programa de fertilización bien planificado no empieza en primavera: empieza justo después de recoger. Cuidar el suelo y la planta ahora es invertir en frutos más homogéneos, árboles más fuertes y una cosecha superior el año que viene. Y todo ello de forma 100% natural, respetando la tierra que nos da de comer.