Puede parecer que no ocurriría nada inmediato. El cultivo seguiría creciendo, al menos durante un tiempo. Pero poco a poco, sin una fuente de nutrientes adecuada, el sistema empieza a debilitarse. No todo pasaría de golpe… pero pasaría.
Las consecuencias de dejar de abonar:
- Las cosechas empezarían a bajar, porque el suelo no podría reponer los nutrientes extraídos por las plantas.
- El suelo se empobrecería, perdiendo fertilidad, estructura y vida microbiana.
- Las plantas serían más vulnerables al estrés, ya sea por sequía, calor o enfermedades, y más propensas a sufrir el ataque de plagas.
- La rentabilidad también sufriría, ya que el rendimiento y la calidad del cultivo disminuirían, afectando directamente al resultado económico.
La fertilización no es solo una estrategia para obtener más producción. Es una herramienta clave para mantener el equilibrio del suelo, fortalecer los cultivos y construir un sistema agrícola sostenible a largo plazo.
Eso sí: abonar no significa aplicar por aplicar. Se trata de hacerlo bien, con conocimiento, en el momento adecuado y con productos adaptados a las necesidades del suelo y del cultivo. Porque abonar bien es cuidar hoy y prevenir mañana.
En Fernorganic, te ayudamos a aplicar una fertilización eficiente, ecológica y responsable. Contamos con técnicos especializados y programas personalizados para cada etapa del cultivo.